La contaminación en el agua

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Agua, contaminada, que no has de beber, no la dejes correr

El agua de los mares y los ríos es nuestro principal recurso natural. Es fundamental para nuestras vidas. La contaminación acuífera es cada vez mayor y está poniendo en peligro el Medio Ambiente; es decir, a todos nosotros y nuestro entorno animal y vegetal.

Casi 2 billones de personas en el mundo no tienen agua potable, algo que va a ser cada vez más difícil remediar. Si seguimos contaminando nuestras aguas al ritmo actual, ni esos 2 billones de persona podrán dejar de consumir agua contaminada; y lo que es peor, los países desarrollados, como el nuestro, irán viendo limitado su acceso al agua potable.

¿Qué está acabando con nuestro mares y ríos?

En el mundo occidental, estamos acostumbrados a tener agua potable en el grifo de casa y a poder bañarnos en playas y ríos porque las autoridades controlan su contaminación. Sin embargo, la realidad, a nivel mundial, es muy diferente. 5 millones de personas mueren al año por la ingesta de agua contaminada.

En el agua existen 70.000 tipos de sustancias que la contaminan, de hecho los animales de agua dulce se están extinguiendo muchísimo más rápido que los terrestres, hasta 5 veces más rápido. Otro dato importante, y que nos afecta mucho, es que el Mar Mediterráneo es el más contaminado y que nuestra costa, junto con la francesa e italiana, son las más contaminadas del planeta.

En ese artículo te vamos a hablar de los principales enemigos de nuestros mares y ríos. Como supondrás, estos enemigos no han surgido por sí solos. Somos los humanos los que los hemos creado.

El plástico en  mares y ríos

En nuestros mares y ríos hay más de 320 millones de toneladas de plástico, y cada año echamos otros casi 7 millones de toneladas.  En 2050, habrá en nuestras aguas más plásticos que peces. Y lo que es peor,  numerosos estudios alertan ya de que los peces que nos comemos contienen, en su gran mayoría, microplásticos.

Un dato muy llamativo es que el 96 % de los plásticos que llegan a los mares, proceden de sólo 10 ríos del mundo, todos ellos situados en África y Asia. El plástico no sólo está colapsando el fondo de nuestros mares y ríos, también está acabando con la vida de peces y demás habitantes marinos.

Cada vez es más habitual ver a tortugas, peces y hasta delfines atrapados en un mar de plásticos. También vemos cada vez más cómo estos animales confunden el plástico con comida y acaba matándolos.

El aumento de la temperatura en mares y ríos

El calentamiento global es también una causa directa de la contaminación del agua. La razón no es otra que al aumentar la temperatura, baja el nivel de oxígeno en agua, por lo que la vida en ella se hace más complicada. No sólo nosotros estamos viviendo una climatología cada vez más adversa, también nuestros peces.

El calentamiento del agua provoca que el nivel del mar vaya aumentando más rápido. Las consecuencias son la formación cada vez más habitual de tormentas en las zonas con poca altitud y la progresiva desaparición de las zonas costeras, engullidas por el mar.

Algunos científicos han apuntado que de seguir así, en el año 2100, ciudades como Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz, Huelva, Cartajena, Santander, La Coruña o Vigo, quedarían parcialmente afectadas por la subida del nivel del mar.

Los desechos industriales en mares y ríos

En los países occidentales estamos ganando la batalla a los desechos industriales. Los controles gubernamentales sobre las empresas que vierten su basura en ríos y mares están cada vez más asimilados. De hecho, quién se los salta recibe importantes multas; e incluso, el cierre.

Sin embargo, la gran mayoría de las empresas situadas en los países emergentes, no sólo no tienen ningún control, sino que desconocen hasta que estén haciendo algo mal. Es en estos países en los que los desechos industriales están destrozando nuestras aguas.

Los vertidos industriales proceden fundamentalmente de las empresas de construcción, la minería, el textil, la automoción, la siderúrgia y las fábricas de pinturas, pesticidas, fertilizantes, fibras químicas y papel.

Los pesticidas que acaban en mares y ríos

La agricultura ecológica es la única solución para evitar el continuo envenenamiento de nuestros mares y ríos. El uso generalizado de pesticidas y fertilizantes, para evitar posibles pérdidas económicas en las grandes cosechas,  está provocando que dichas sustancias acaben en nuestras aguas.

Los pesticidas se filtran a través de canales subterráneos y acaban, incluso, en nuestros sistemas de agua potable. Un cambio radical en nuestra agricultura moderna, volviendo a la forma de cultivar de antes, es aparentemente la única solución.

¿Cómo nos afecta la contaminación del agua en mares y ríos?

La contaminación de nuestras aguas está reduciendo drásticamente nuestra biodiversidad acuática. Pero no sólo eso, también está propiciando la aparición de algas nocivas que se unen a dicha contaminación para acabar con la vida en mares y ríos.

El agua nos enferma

Según la Organización Mundial de la Salud, la disentería, la fiebre tifoidea, la diarrera o el cólera son algunas de las principales dolencias que la contaminación del agua está provocando en nosotros. Es cierto que ésto sucede en zonas más pobres, dónde no hay infraestructuras de abastecimiento, pero al final, el agua de la tierra es común a todos, y a todos nos atañe dejar de contaminarla.

El agua nos mata

Cada año, mueren 3,5 millones de personas por enfermedades derivadas del agua que consumen.  Sólo la diarrea provoca 1,5 millones de  muertes al año. Estamos hablando de un auténtico genocidio. La solución pasa porque los países desarrollados sigan invirtiendo en los que no lo están, para evitar que desde esas zonas se siga contaminando nuestras aguas y matando a millones de personas que allí viven.

El agua nos desnutre

Una parte importante de las muertes por hambre en el mundo están causadas por la mezcla de la falta de alimentación con las infecciones que se cogen al beber agua en mal estado. Cuando no hay nada que echarse a la boca, hasta el agua podrida llena los estómagos. Niños de todo el mundo saben que bebiendo ese agua pueden morir, pero la sed puede con ellos.

El 50 % de la desnutrición que sufren los niños en edad de lactancia se debe a problemas de diarrea e infecciones intestinales de sus madres por beber agua contaminada.  Sin lugar a dudas, la salud de nuestros mares y ríos marcará nuestro futuro. De nosotros depende que sigamos dejando correr ese agua que no debemos beber.

El Medio Ambiente, y sus últimos suspiros de vida.

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