Nabo: Características, Beneficios y Recetas

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Nabo (Brassica Rapa), su origen

El nombre científico del nabo es Brassica Rapa, se conoce como nabo a la raíz de una planta con el mismo nombre. La historia del nabo como se conoce hoy en día, proviene de Europa, esto se debe a que esta hortaliza se conoce que se encontró desde los tiempos de la prehistoria en este continente. Sin embargo, también se dice que proviene de Asia Central.

Si bien, en un principio era una hortaliza muy consumida en Europa, en la actualidad no lo es tanto, ya que fue reemplazada por la patata.

Planta y fruto de Nabo (Brassica Rapa)

Se conoce como nabo, tanto la planta como a la raíz comestible de esta. Se cultiva principalmente para obtener su raíz, ya que estas son gruesas y son consumidas como hortalizas. Sin embargo, también pueden comerse sus hojas a manera de hortalizas verdes, esta raíz tiene pocas propiedades alimenticias a comparación de otras hortalizas.

Cuenta con 6% de ácidos glúcidos, y su materia proteica no llega al 1%, y a pesar de que su orden culinario, tampoco tiene un puesto muy importante, tiene una función suavizante ideal para muchas comidas. Es común encontrarlo como ingrediente en recetas, sobre todo en guisos de puchero, en cocidos madrileños y cocidos canarios.

También las semillas del nabo tienen carácter culinario, estas se prensan para obtener un aceite comestible muy usado en Europa e India. También podrás encontrarlo en su versión deshidratada en algunos países, esto se logra eliminando el agua de las raíces frescas, las cuales deben estar previamente picadas en cubos.

Por su parte, la planta del nabo pertenece a la familia de Cruciferae, su nombre científico es Brassica napus L. Esta es una planta erguida, bianual, sus hojas son hendidas y con márgenes festoneadas. El tallo floral es liso, y sus flores son amarillas, en cuanto a su polinización, esta es alógama y su fructificación es en silicuas.

Su color varía entre blanco y rojo, algo para tomar en cuenta, es que la mayoría de la producción española de nabo forrajero, se constituye por el conocido nabo gallego. Este es el que tiene un cuello similar al colinabo, pero su forma es más corta y cónica. Además, las hojas de estos nabos son usadas en guisos y se conocen en la cocina gallega como grelos.

Características del nabo

Esta hortaliza pertenece al mismo género botánico que las coles, y tiene diferentes variedades las cuales cambian en cuanto a forma, color y tamaño. Su carne, es decir, la parte bajo tierra comestible del nabo, se encuentra cubierta por una capa de piel color amarilla o blanca, aunque hay variedades que son color púrpura e incluso verde.

Su forma suele ser redondo, aplanado o cilíndrico. Si bien hay muchas variedades de nabos, las más usadas y conocidas son cuatro: el nabo “Milan Red”, “Milan White Forcing”, “Tokyo Cross” y el nabo “Golden Ball”, Por supuesto, cada uno de ellos, aunque es un nabo, tiene características diferentes.

Por un lado, los nabos Milan Red, son de color rojos, y se conocen por resistir bien en temporada de invierno. Por su parte, los Milan White Forcing, son los cosechados temprano y son raíces aplanadas. Los nabos Tokyo Cross, se caracterizan por ser de maduración rápida, tienen raíces pequeñas y su pulpa es color blanca.

Esos son conocidos también ya que pueden espigarse si son sembrados antes del verano. Por último, los nabos Golden Ball, son de raíces tiernas y compactas, y lleva ese nombre porque su pulpa es color amarillo.

Beneficios, propiedades y nutrientes del nabo

El valor nutritivo del nabo es escaso, tiene muy pocas proteínas, al igual de hidratos de carbono y grasas. Por esta razón es uno de los ingredientes principales en muchas recetas para dieta. Sin embargo, no es que el nabo no aporte nada beneficioso para ti, de hecho, esta hortaliza es rica en minerales y vitaminas.

Cada nabo tiene gran cantidad de vitamina C y ácido fólico, es una hortaliza que destaca por su alto contenido en potasio, este es de 238 – 318 mg por cada 100 gr de nabo fresco. Y también tiene calcio, fósforo, yodo y sodio.

Entre los beneficios que aporta el nabo a tu salud, está la habilidad que tiene esta raíz de almacenar sustancias. Contiene una cantidad pequeña de azúcares y es una excelente fuente de fibra, la cual, la mitad de esta fibra es soluble. Esto quiere decir, que los nabos son excelentes favorecedores al tubo digestivo.

Cómo elegirlos y conservarlos

Para conservarlos en tu hogar es muy fácil, pues se preservan perfectamente en el frigorífico, en especial si las pones dentro de bolsas perforadas. Pueden durar ahí, de 1 a 3 semanas, si quieres que se conserven por más tiempo puedes congelarlas.

Sin embargo, es recomendable que antes de hacerlo, les hagas un previo escaldado de 2 minutos, o las congeles ya cocidas o hechas puré. Por otro lado la conservación de los nabos al cosecharlos tú mismo es un poco más difícil. Los recolectados en invierno, que suelen ser la mayoría de ellos, debes dejarlos secar al aire libre por unos días, sin sus hojas.

Luego podrás guardarlos en zonas frescas y oscuras, los agricultores tradicionales recomiendan cubrirlos de arena. Cuando recolectas los nabos a mano, estos podrían sufrir daños, como magulladuras, sin embargo, si los recolectas y hay un rápido descenso de temperatura, esto evitará daños.

Para recolectarlos, lo mejor es usar el método de hidro refrigeración. Si lo que buscas es conservarlos más fácilmente, los recomendados son los nabos de otoño. Por otro lado si cultivas nabos de mayo, comunes en el hemisferio norte, estos solo se almacenan por pocas semanas.

En todo caso, sea cual sea el tipo de nabo que deseas recolectar, debes hacerlo en condiciones de elevada humedad relativa, y en temperaturas entre los 0º y 1º C. Ten en cuenta que estas mismas condiciones ambientales de recolección, son las adecuadas para mantenerlos y conservarlos con buena calidad mientras los transportas o distribuyes.

La temperatura es un factor decisivo a la hora de cultivar los nabos, ya que cuando esta desciende de -1º C, estos tienen daños por congelación. Y si su temperatura es mayor, puede sufrir magulladuras de una manera muy evidente.

Sus semillas y cómo plantarlas

Sus semillas son redondas y de un color rojizo oscuro, mil semillas tienen un peso de 1,6 gramos y su capacidad germinativa promedio es de 4 años. El sistema radicular de esta planta es engrosado, por lo tanto existen dos tipos diferentes, el globuloso, y los alargados. La época de recolección ideal es en otoño.

Sin embargo, puedes sembrar en primavera, de esta manera podrás cultivar los nabos a principios del verano. Sembrarlas es muy sencillo, si siembras directamente, solo debes poner 3 o 4 semillas y tapar un poco con tierra. Los nabos suelen germinar rápido, en aproximadamente una semana.

Para sembrarlos no necesitas tener mucho espacio, es una planta que suele ser pequeña, por lo tanto no es necesario que separes tanto unas de otras. Lo más importante para sembrarlas y cultivarlas, es la humedad, esta hortaliza necesita bastante humedad, o riego. El mejor tipo de suelo para sembrarla es el rico y arenoso.

Por la luz, ten en cuenta que son plantas que se producen en sombra, por lo que es ideal que sean plantadas bajo las sombras de plantas más grandes, o un lugar con bastante oscuridad. La cosecha no toma más de dos meses, por lo general, si las siembras en octubre, para diciembre podrás tener tus nabos.

5 recetas con nabos

Nabos y puerros glaseados con miel            

Tiempo de preparación: 70 minutos

Raciones por platillo: rinde para 6 personas

Ingredientes para la preparación:

  • 900 g de nabos pelados y cortados en trozos grandes
  • 20 ml aceite de oliva
  • 50 g de miel
  • Sal y pimienta al gusto
  • Para los puerros:
  • 900 g de puerros, lavados y cortados finamente en rodajas
  • 20 ml aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto
  • Un poco de nuez moscada molida
  • 15 ml de crema de leche

Nabos braseados con salsa de queso azul

Tiempo de preparación: 60 minutos

Raciones por platillo: rinde para 4 personas

Ingredientes para la preparación:

  • ¼ de fondo de vaca o cerdo
  • 100 ml de caldo de vaca o cerdo
  • 1 ½ k de nabo tierno
  • 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 75 g de queso azul
  • Sal y pimienta al gusto

Almodrote de nabos con queso de cabra

Tiempo de preparación: 45 minutos

Raciones por platillo: rinde para 5 personas

Ingredientes para la preparación:

  • 125 g de queso de cabra
  • 1 ½ de nabos alargados
  • 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 3 cucharadas de queso manchego o zamorano rallado
  • Agua
  • Sal y pimienta al gusto

Tarta Tatín de nabos

Tiempo de preparación: 45 minutos

Raciones por platillo: rinde para 4 personas

Ingredientes para la preparación:

  • 100 ml de fondo de carne o cerdo
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 pizca de macis machacado
  • 1 ¼ de nabos alargados del mismo grosor
  • 200 o 300 g de hojaldre
  • 40 g de mantequilla
  • Sal y pimienta al gusto

Sopa escocesa o Scotch Broth

Tiempo de preparación:

Raciones por platillo:

Ingredientes para la preparación:

  • ½ cucharadita de mantequilla
  • ½ k pescuezo de cordero
  • ½ l de caldo de carne
  • 1 cebolla mediana picada
  • 1 puñado de cebada en grano perlada
  • 2 o 3 hojas de repollo cortado en juliana
  • 2 nabos rallados
  • 2 puerros, solo la parte blanca cortado en juliana fina
  • 3 zanahorias ralladas
  • Agua
  • Sal y pimienta al gusto
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