Las semillas de amaranto, un alimento curativo y milenario

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Las semillas de amaranto proceden de la planta del mismo nombre. Su consumo aporta numerosos beneficios para la salud, gracias a las propiedades con las que cuenta. Te explicamos cómo consumirlas y para qué sirven.

El amaranto es una planta con una antigüedad superior a los 10 mil años. Era uno de los cultivos más importantes de los Incas, los Aztecas y los Mayas. Fue muy consumida en América durante siglos hasta que casi dejó de cultivarse, en torno a los siglos XVI y XVII. Por aquella época, sus semillas llegarían a Asia y África, volviendo a resurgir su cultivo.

El amaranto ha sido cultivado en el espacio por la NASA. En 1985 fue la primera vez que geminó y floreció  a bordo del Atlantis. Sus grandes propiedades nutritivas han hecho que forme parte de los alimentos que toman los astronautas en el espacio.

Propiedades de las semillas de amaranto

Las semillas de amaranto son uno de los considerados “superalimentos”, por la gran cantidad y variedad de nutrientes que nos aporta su consumo.  Es una gran fuente de proteína de alta calidad. Nos aporta lisina, un aminoácido esencia.

También contiene diversas vitaminas; como la vitamina A y las vitaminas B1, B2, B3 Y C. Además, también nos aporta ácido fólico y diversos minerales; como el fósforo, el calcio o el hierro.

Otra de las grandes propiedades que se le atribuyen es la de tener un alto contenido en omega 3, omega 6 y omega 9. Además de todo ésto, también tiene mucha fibra y calorías. 

Beneficios de las semillas de amaranto

El consumo de semillas de amaranto puede reportar numerosos beneficios a nuestra salud. Entre las muchas cualidades curativas que se le atribuyen, te destacamos las siguientes:

Las semillas de amaranto son anticancerígenas

Las semillas de amaranto tienen diversos componentes que están considerados efectivos en la lucha contra el cáncer. Contiene antioxidantes muy efectivos contra las células malignas, también contiene un esterol vegetal anticancerígeno y una proteína que evita que crezcan células malignas. Su consumo habitual, y en altas cantidades, puede prevenir distintos tipos de cáncer, como los de cólon, mama o próstata.

Las semillas de amaranto controlan la tensión y bajan el colesterol

Son muy diuréticas, con lo que impiden que acumulemos líquidos, controlando así nuestra tensión arterial. Además, su gran aporte de omega 3, sirve para regular nuestros niveles de colesterol.

Las semillas de amaranto en dietas con Insuficiencia renal y hepática

La proteína que contienen las semillas de amaranto son muy fáciles de asimilar, sin hacer trabajar al riñón, por lo que es un alimento apto para este tipo de enfermos. Tampoco hacer trabajar al hígado al ser consumidas; y además, lo depuran.

Las semillas de amaranto regulan nuestras defensas

Al hacer un aporte de zinc muy superior al de cualquier otro alimento, son muy beneficiosas para nuestro sistema inmune, dándole vigorosidad.

Las semillas de amaranto son buenas para nuestros músculos y huesos

Su gran aporte de calcio, junto con el fósforo que ayuda a asimilarlo, hace fuertes a nuestros huesos y nos ayuda a prevenir la osteoporosis.

Las semillas de amaranto evitan el estreñimiento

Al ser muy ricas en fibra, también son muy saludables para nuestro tránsito intestinal, ayudando mucho a que funcione de forma correcta. También se pueden consumir como infusión, para evitar diarreas.

Las semillas de amaranto son aptas para diabéticos

Al tener mucha fibra, facilita la absorción de azúcares al comer. De hecho, se recomiendan en las dietas de diabéticos, también porque sus carbohidratos bajan el nivel de azúcar en sangre.

Las semillas de amaranto son buenas para adelgazar

Las semillas de amaranto tienen un alto contenido en fibra, lo que hace que nos sintamos saciados antes y durante más tiempo, evitando que picoteemos.

Las semillas de amaranto nos relajan

El consumo de semillas de amaranto activa nuestra hormona inductora del sueño. También pone en funcionamiento nuestro neurotransmisor cuando está en baja actividad por una depresión.

Las semillas de amaranto son tan beneficiosas para la salud que están presentes en la dietas de niños, vegetarianos, veganos, embarazadas, madres lactantes y personas con desnutrición.

Comprar  semillas de amaranto

Las semillas de amaranto las puedes comprar en diversas tiendas online. También están disponibles en supermercados, herbolarios y establecimientos de nutrición. Los paquetes de medio kilo de semillas de amaranto los puedes comprar a precios muy diversos, que van desde los poco más de 2 € a los más de 12 €.

En el mercado, también tienes las semillas de amaranto hinchadas, que se usan habitualmente para mezclarlas con leche en los desayunos y meriendas. Los paquetes de 125 gramos rondan 1 €.  La harina de amaranto se se vende en paquetes de 1 kilo a diversos precios, que van de los 3 € a los 8 €.

¿Cómo consumir semillas de amaranto?

Las semillas de amaranto hay que cocerlas antes de consumirlas. Deberás cocerlas durante 20 minutos, con 1 taza de semillas y 3 de agua. Una vez que están cocidas, se pueden usar de muy distintas maneras.

La forma más habitual de comer semillas de amaranto es como sustitutivo del arroz, en una guarnición.  Se suele añadir a las ensaladas y en diversos salteados de carne y pescado. También se usan en guisos, sopas, en distintos platos de legumbres. 

Las semillas de amaranto son aptas para celiacos, pues no contienen gluten. Con ellas también se pueden hacer galletas, machacándolas para crear una pasta, y hornearlas después.

Además, con las semillas de amaranto también se pueden hacer palomitas. Sin haberlas cocido, las ponemos en una sartén con tapa, y un poco de aceite; y tendremos riquísimas palomitas de amaranto.

En el mercado también están a la venta los copos de amaranto o granos hinchados, que se usan para mezclar con leche en los desayunos y meriendas.

Contraindicaciones de  las semillas de amaranto

Las semillas de amaranto no presentan contraindicaciones. Aún así, no es recomendable su uso en personas que sufren de colon irritable o problemas intestinales.  Tampoco se recomienda un consumo abusivo de las mismas.

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